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Análisis de Eiyuden Chronicle: Hundred Heroes, el sucesor espiritual del mítico Suikoden

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Alejandro Ruiz

El 27 de julio del año 2020 se lanzaba en Kickstarter la campaña para desarrollar Eiyuden Chronicle: Hundred Heroes, un juego de rol clásico japonés que acabó por convertirse en el tercer título mejor financiado en la plataforma de crowdfunding de su historia. Para explicar de dónde viene este notable triunfo, hay que hablar de su principal creador: Yoshitaka Murayama.

Dentro del género de los JRPGs, Murayama siempre será reconocido por ser el principal creador de los primeros títulos de Suikoden, una de las sagas más reverenciadas de todos los tiempos. Abandonó Konami un poco antes del lanzamiento de la tercera entrega de la franquicia, para más tarde fundar su propio estudio y plantear un sucesor espiritual a su gusto. Así nació Rabbit and Bear Studios, responsables de crear una especie de nuevo Suikoden que respetara su espíritu inicial, y ese es Eiyuden Chronicle, el juego que vamos a analizar en su versión para PS5. Cuatro años más tarde de aquella campaña exitosa, sale oficialmente una obra que busca ser fiel a lo más clásico del rol japonés, contando una historia de aventuras, guerra y política en la que un gran número de personajes van a verse envueltos.

Lo primero que llama la atención es su estilo artístico, que mezcla el 3D de los escenarios con personajes dibujados en dos dimensiones. El acabado es bastante resultón y, aunque se nota que hablamos de un estudio pequeño sin los recursos de grandes compañías, han conseguido defender correctamente esta mezcla de estilos, siempre con la clara intención de apelar a la nostalgia retro que se lleva aplicando en muchos juegos japoneses desde hace unos años.

El otro aspecto más importante del juego viene incluido en su propio nombre: el ofrecer hasta 100 personajes que reclutar. Si bien no es algo totalmente novedoso precisamente para los que ya han jugado a algún Suikoden, sigue sorprendiendo que se apueste por tal cantidad, aunque esto tiene su truco, como explicaremos algo más adelante.

Una epopeya sobre el valor y la confianza

La historia del juego empieza con Nowa, un joven que se une a la guardia del condado de Crom con el simple fin de vivir aventuras y ayudar a la gente. Pronto afrontará su primera misión: una operación conjunta entre miembros de la Liga de naciones y un destacamento de las fuerzas del Imperio Galdeano, con el objetivo de limar asperezas entre las dos principales potencias que controlan el mundo. Aunque ambas fuerzas no ponen ninguna resistencia a cooperar, no dudan en mostrar cierto recelo sobre el futuro de estas relaciones diplomáticas. Eso no impide que Nowa establezca amistad con el joven oficial Seign Kesling, quien por otra parte no tardará en advertir al protagonista de que la tensión entre sus países pueda llegar a enfrentarlos algún día.

La trama se irá desarrollando en torno a los conflictos entre las naciones, la ambición de sus gobernantes y como Nowa y Seign van a tener que verse envueltos en los tejemanejes de sus respectivos superiores. Eso sin olvidar a Marisa, guardiana de las runas del gran bosque, quien también sufrirá los efectos colaterales de los planes de los poderosos.

Este es un resumen bastante breve de la clase de historia que nos vamos a encontrar en las más de 60 horas que puede llevarnos completar su recorrido, sin contar todas las actividades secundarias que ofrece, que no son pocas. Si intentamos ir a por todo, esta duración se puede extender más allá de las 80 horas, dependiendo de la rapidez con la que seamos capaces de ir desbloqueando a todos los personajes. Este extenso reclutamiento vendría a sustituir la función de las misiones secundarias, que no existen como tal. En cambio, nos permite ir explorando el mundo en busca de nuevos aliados que pueden ayudarnos tanto en los combates como al expandir nuestra propia ciudad.

La fuerza de la alianza

Esta ciudad, que desbloqueamos relativamente pronto en la aventura, se convertirá en el cuartel general de nuestro propio ejército. Además de conseguir a nuevos guerreros que llevar en las batallas, también se unirán a nosotros comerciantes y artesanos para que regenten sus propios negocios en nuestra base. La intención es que progresivamente vayamos mejorando nuestra fortaleza, adquiriendo nuevas funciones y beneficios para el equipo, o incluso minijuegos. Con todo esto se puede ver que el estudio contaba con una gran ambición de crear un juego de rol muy completo y variado, con una buena trama y un montón de cosas por hacer, y en ese sentido puedo decir sin ningún reparo que lo han conseguido.

La historia, que si bien no inventa nada por sí misma, está muy bien llevada y cuenta con buenos giros y vaivenes dramáticos que mantienen la atención. Eso teniendo en cuenta el gran número de personajes implicados de forma directa, que si bien no llegan a ser los 100 ya comentados (muhcos son secundarios con poco peso en la trama), si siguen siendo un número bastante alto. Muchos de estos personajes están muy bien llevados dentro de sus arquetipos, no tanto por su complejidad como por lo bien que conectan sus personalidades con los eventos que se van sucediendo. Y aunque no es una trama demasiado adulta u oscura, si que ahonda en temas éticos y políticos con gran solidez y sin renunciar a momentos bastante cómicos.

Batallas a pequeña y gran escala

Entrando ahora en el terreno del combate, este se nos plantea como enfrentamientos por turnos en los que controlaremos hasta a seis personajes, mientras nos acompaña un miembro de apoyo que nos ofrecerá diferentes beneficios dentro o fuera de la batalla. Al principio, nos encontraremos con refriegas bastante simples que irán complicándose a medida que desbloqueemos nuevos aliados y espacios de runas. Estas runas otorgan habilidades tanto de ataque físico como mágico, ventajas pasivas o técnicas personales de personajes concretos. Ir configurando qué habilidades llevaremos, si equipamos magia curativa, de apoyo o de daño elemental será una parte decisiva para vencer, aunque esto también cuenta con ciertas limitaciones, tanto por el antes mencionado espacio de runas que podemos llevar como por el tipo concreto que se puede equipar o su rareza.

Para que cobre fuerza la importancia de probar con diferentes combinaciones de personajes, hay que atender tanto a las clases de runas que pueden llevar, el tipo de daño de su arma y si es mejor llevarlos en la vanguardia o en la retaguardia, donde en todo momento podremos llevar seis personajes. La mitad irá en la vanguardia, que expone más a los personajes a ser atacados, por lo que es más recomendable colocar a aquellos con una defensa alta. En la retaguardia es más fácil evitar ser el blanco objetivo, pero el alcance de las armas debe ser medio o largo para poder llegar a los enemigos.

Tampoco es lo mismo si el arma del personaje realiza daño cortante, perforante, aplastante, de lanzamiento o de agarre, en el apartado físico, o si atacan con daño mágico de fuego, agua, viento, tierra, luz u oscuridad. Todos estos elementos deben tenerse en cuenta para ir componiendo formaciones equilibradas, que van ganando en profundidad con el transcurso del juego. También contamos con la posibilidad de configurar qué clase de acciones tomarán los personajes de forma automática y dejar que manejen solo los turnos, lo que puede ser muy útil especialmente en los encuentros más sencillos y aleatorios del mapa.

Sin duda, se trata de un buen sistema de combate, ya no solo por todo lo comentado, sino también por su diseño de jefes muy diverso, con distintas estrategias y enfoques que deben tenerse en cuenta para poder alzarse con la victoria. Pero la cosa no queda ahí. En varias ocasiones tendremos que liderar grupos incluso más numerosos, con batallas entre ejércitos. Aunque son conflictos contados, no demasiado complejos y que están muy delimitados por la trama, creo que saben transmitir muy bien la épica del momento, en gran parte por lo bien construida que está la historia.

Hazte con todos, si puedes

Además de la narrativa y los combates, otro punto muy importante de Eiyuden Chronicle es la exploración. Contamos con un mundo bastante extenso, lleno de aldeas, ciudades, parajes naturales que atravesar y, por supuesto, mazmorras. El juego incentiva mucho el volver a sitios pasados por su sistema de reclutamiento. Visitar pueblos una segunda o incluso tercera vez se nos recompensará con nuevos eventos y personajes que añadir a nuestras filas. Algunos se unirán de manera automática, mientras que otros nos pedirán algún favor que otro a cambio de sus servicios. Conseguir a algunos de ellos incluso supondrá tener que superar distintos minijuegos, como realizar carreras, pescar, jugar a las cartas o incluso superar combates de peonzas.

Este es quizás uno de los aspectos peor optimizados del título. Mientras que el reto de buscar y encontrar a los 100 héroes es muy divertido en sí mismo, ciertas decisiones de diseño me han llegado a empañar en varias ocasiones la experiencia. Hablo de decisiones un poco arcaicas como marcarnos objetivos con demasiada ambigüedad, hasta el punto de llegar a tenernos atascados dando vueltas como locos mucho tiempo hasta entender qué se nos pedía o hacernos regresar demasiadas veces a zonas de nivel bajo sin poder evitar combates contra enemigos que no nos aportan ningún beneficio.

Con los minijuegos ocurre algo similar. Mientras que no son demasiado complejos, hay algunos que están mejor resueltos que otros. Y hay más decisiones que no se llegan entender a estas alturas, como obligarnos a buscar objetos cuya obtención depende del azar o que solo podamos guardar en las posadas de los pueblos y en ciertos puntos de las mazmorras, lo que provoca que haya momentos en los que llegamos a encadenar una o dos horas de eventos sin poder guardar ni una vez.

Por último, he encontrado también problemas con las obligaciones narrativas para llevar a ciertos personajes (que si están a bajo nivel te pueden complicar mucho las cosas) o las limitaciones en la gestión del inventario. No podremos cargar muchos objetos encima y tendremos que almacenar en nuestra base los que no utilicemos. Por otro lado, si queremos reorganizar el equipo y las runas, habrá que volver al cuartel general y cambiarlo todo manualmente. Es un sistema que, aunque pretende forzarnos a estar bien preparados en todo momento, llega a perder sentido con el tiempo y hasta hacerse pesado por ralentizarnos y tenernos viajando de arriba a abajo.

No obstante, funciona tan bien todo lo demás que, a pesar de estos puntos flacos, la experiencia general es bastante positiva. Hay ciertos bugs que espero que subsanen con un parche de salida, como los que provocan la imposibilidad de conseguir a algunos personajes o que algunas cinemáticas se hagan eternas (una en concreto llegó a durar más de 4 minutos en bucle antes de permitirnos saltarla). Al final se tratan de errores que se pueden solucionar con facilidad, por lo que más allá de eso nos encontramos con un título muy sólido que disfrutarán todos los fans del género sin ninguna duda, con gran calidad narrativa y una banda sonora cargada de temas memorables.

Tengo una sensación rara al hablar de este juego tras la trágica noticia del fallecimiento de su creador a pocas semanas de su lanzamiento. Es una pena que no haya podido vivir la recepción de su última obra, pero al menos creo que todo su equipo debe sentirse orgulloso del trabajo realizado. Eiyuden Chronicle es una aventura que ningún amante del género debe perderse y, aun con sus asperezas, considero firmemente que tiene reservado un espacio en la historia de los JRPGs.

Lo mejor

– El desarrollo de su historia, buena mezcla entre épica y dosis de humor.

– La gran variedad de personajes disponibles.

– Un sistema de combate muy sólido que aprovecha bien el número de aliados.

– Un mundo rico en detalles y una banda sonora excelente.

Lo peor

– Un diseño desfasado que hace perder tiempo al jugador por varias de sus decisiones

– Minijuegos simplones. Mientras que algunos se disfrutan otros son totalmente olvidables.

– Desequilibrio a la hora de reclutar personajes. Unos te los dan gratis mientras que otros son artificialmente engorrosos de conseguir.

85/100

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