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El Portu pesca un punto en Ibaia contra 10

El Portu de Loza arrancaba un punto en Ibaia al San Ignacio
Kuitxi

A tenor de los saltos de alegría de los 'colegiales' tras el pitido final, habrá que convenir que el empate a uno(1-1) les sabía a gloria a los locales.

Del mismo modo que el Portu, que estrenaba su tercer equipaje, precioso, al gusto de uno (una suerte de Inter de Milan con los tonos mas atenuados), se quedaba con la sensación de que, luego de jugar contra diez durante media hora, había desperdiciado una ocasión que ni pintada para, sumando los tres puntos, formar parte del trío de cabeza de esta Tercera en la que los 'gallos' Real y Alavés cuentan sus partidos por victorias.

Meritorio triunfo, también, el del Sestao River, que, imponiéndose al Athletic Club C, perdón, quise decir 'Basconia' ('generación del 2000' que entrenaba y sigue entrenando Aritz Solabarrieta), en Artunduaga, se sitúa, con los mismos puntos, 7.

Pisándole los talones a un cuadro jarrillero con el que comparte victorias, 2, y empates, 1, el que cosechó la anterior jornada igualándole en Las Llanas al San Ignacio sobre la bocina. Un 'Sani' al que Ibon Etxebarrieta ensalzaba diciendo que "no es un recién ascendido al uso".

Los de Ezequiel Loza se alejan con el empate en Ibaia del liderato

Que no lo era, que no lo es lo ha podido comprobar el cuadro de Ezequiel Loza en la intempestiva tarde sabatina de Ibaia. Campos de lujo. Hierba natural a raudales. Y va el Sani y, luego de renegar de su Adartzabal de barrio, busca acomodo en una superficie de hierba artificial.

De ultimísima generación, pero artificial al fin y al cabo. Un terreno intencionadamente buscado porque, como habría de escenificarse ya de salida, el beneficio (hierba muy alta por la que el balón se deslizaba muy lento) que le procuraba a su propuesta futbolística se tornaba en perjuicio para el Portu.

No pudo repetir el recital dado una jornada atrás en su feudo de La Florida ante un Pasaia que ha capturado su primer punto del curso, el llamado de "la federación", al no permitir que el Santutxu goleara en su feudo guipuzcoano. Extraño partido el disputado en Ibaia. Atípico. Complejo. Plural. Varios en uno...

Un San Ignacio con una propuesta tipo 'Quique Setién y su Betis'. Sacando el portero jugado el balón. Intentando, con ello, atraer al rival a su red de araña, a su miel de colmena. Superada la primera linea de presión, acelerar su ritmo parsimonioso para desbordar el entramado jarrillero a la altura de su linea medular.

De ahí en adelante, percutir en vertical, ya se dijo que la distancia mas corta entre dos puntos es la linea recta, se constató en el 17', cuando, sin previa oposición, Sobrido se las vio a solas con Mediavilla, portero que le ofreció al atacante su palo largo para que buscara un chut cruzado.

Los jarrilleros no pudieron quebrar la defensa numantina del Sani

Burlando al burlador, el disparo, ajustado, perfecto, se coló por el resquicio del palo que Mediavilla cuidaba. Hizo daño el gol al Portu. Daño provocado porque los que vestían de azul y negro habían perdonado lo que se evitará en estos escritos pero que la persona que lee se imaginará si se le dice que el área que defendía el 'Sani' se hallaba poblada de mechones de cabello, tantos como tirones de pelo se habían dado los  atacantes gualdinegros que habían errado cuando golear era lo único de recibo.

Pintaba mal el partido para los pupilos de Loza. Se hacía  preciso un gol que devolviera la igualada a un marcador vintage, de esos de madera con boquetes para los dígitos y espacio para un anuncio de Cocacola.

Y el gol llegó. Diez minutos más tarde. Marca de la casa. Estrategia que ya trabajara Docando y que Ezequiel la calcó de lujo. Corner a pierna cambiada que Vicky, 'el estratega', bota desde el banderín izquierdo. Bloqueado el portero por el gigante Galder, Cubería surgió poderoso en el segundo palo para, con la testa, fusilar al arquero por la llamada 'escuadra larga'.

Tablas. Literal. El empate amansó a la fiera que el 'Sani' llevaba dentro. Pero no consiguió que el Portu ligara con preciosismo como ante el Pasaia. Sea por el acoso local. Sea porque el campo, lento, no permitía que el balón rodara veloz.

Sea por un poco de todo, o por mucho de aspectos concretos, el Portu se trababa por defecto, ausencia de lucidez. Y el 'Sani', joven pero con maneras de viejo baba'zorro', al acecho, robo sin pena, salida vertiginosa por el flanco izquierdo. No concretaban. Pero sí que ganaban la linea de fondo creando inquietud a balón detenido o en movimiento.

Paradójicamente, los de Portugalete acumulaban más ocasiones de gol. Y así, azotados por un viento furioso que soplaba a favor de los visitantes, se llegó al descanso luego de que el dorsal 4 del Sani, Roselli, a la sazón capitán de su escuadra (¡mal ejemplo, compañero!) solamente viera la amarilla tras una entrada de escalofrío que pudo haber retirado del futbol a "uno de los nuestros" si el bravo "señor" que tan bien alecciona Ezequiel Loza  no hubiera andado listo a la hora de dar un brinco cuando su rival se le venía encima buscando sus tobillos con los colmillos de sus botas.

Era roja. Y un par de noches en la 'perrera'. Pero el juez, Josue Villaquirán, en vez de cortar por lo sano, optó por prevaricar para que los blancos, al amparo del Alavés, no se le echaran encima.

Amainó el viento, paso libre, pues, para una lluvia hostil ya anunciada por los fogonazos de unos rayos lejanos. Ibaia era tormento para toda esa  gente que se apoyaba en la valla, que buscaba el cobijo de las rocas apiladas detrás de la portería que atacaba el cuadro visitante, ataque que se trocó en asedio cuando, en el 64', el ya tarjeteado por aquella entrada que daba frío, busco la segunda amarilla con una grave acción que dejo a sus compañeros en inferioridad. A partir de ahí, la historia se quedó a la espera de comprobar si era cierto que, como inmortalizara HH, "con diez se juega mejor".

Mejor no jugó el 'Sani'. Pero si que, repliegue intensivo ordenado por su técnico, todos a una a la hora de cerrar espacios, defendió como si en ello le fuera el punto que poseía.

Defensa numantina que el Portu no pudo doblegar a pesar de que, con la entrada de Aitor Calvo para dar mordiente a la banda izquierda, la de Txema Mato, para llevar la batuta a la hora del asedio, y la de Nico Gonzalez porque toda ayuda venida desde el banquillo era poca, a pesar de todo intento, se decía, el San Ignacio se reafirmó  en una propuesta que consideraba innegociable.

El Portu lo intentó de mil maneras. Pero no pudo deshacer el empate porque el único modo de ganar el partido estaba escondido en un rincón ignoto de la Escuela de Entrenadores.

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