Es Noticia

El irreductible Valencia

Sergio Morro,Valencia, 11 dic (EFE).- El Valencia sumó en la noche del martes en Amsterdam su enésima hazaña de los últimos meses y, al igual que en el popular cómic de 'Asterix y Obelix', los valencianistas son como esa pequeña aldea poblada por irreductibles galos que resisten y no se rinden ante nadie ni ante nada a pesar de todas las adversidades que les rodean.,El equipo no está rodeado de legiones romanas, pero sí compite por altas cotas con equipos con un presupuesto muy superior, se rebe

Sergio Morro

Valencia, 11 dic .- El Valencia sumó en la noche del martes en Amsterdam su enésima hazaña de los últimos meses y, al igual que en el popular cómic de 'Asterix y Obelix', los valencianistas son como esa pequeña aldea poblada por irreductibles galos que resisten y no se rinden ante nadie ni ante nada a pesar de todas las adversidades que les rodean.

El equipo no está rodeado de legiones romanas, pero sí compite por altas cotas con equipos con un presupuesto muy superior, se rebela ante una plaga de lesiones que le asola desde que comenzó la temporada y se sobrepone a los terremotos extradeportivos que hubieran hundido la temporada para otros.

"Este equipo no se cansa de obrar milagros" afirmaba exultante Rodrigo Moreno, autor del gol de la victoria, a la conclusión del partido en el estadio Johan Cruyff. Y es que el Valencia lleva un año vertiginoso, sumido en una montaña rusa de emociones, sobreviviendo a esa dinámica autodestructiva que es parte de su genética y que ahora se ha perfeccionado desde Singapur.

La semilla del actual Valencia se plantó el primer año del tándem formado por Mateu Alemany y Marcelino García Toral y floreció en la eliminatoria de Copa ante el Getafe en enero, cuando los jugadores dijeron al técnico y al director general que se veían capacitados para llegar lejos, por lo que pidieron no tirar la competición.

La increíble y épica remontada en el tiempo de prolongación ante el Getafe en Mestalla imprimió a fuego el carácter indómito de una plantilla que culminaría en la última jornada de Liga con una clasificación para la Champions, que parecía imposible meses antes, y que pondría el broche de oro al año de su centenario con la gesta que supuso vencer en la Copa del Rey a un Barcelona que había ganado las últimas cuatro ediciones del torneo.

En esos meses, la plantilla y el cuerpo técnico pasaron a hablar de ellos mismos en las redes sociales como "la familia", calificando así el grado de unión de un grupo humano que iba más allá de lo futbolístico.

Pero la familia empezó la actual temporada de forma traumática cuando de golpe se quedó huérfana de sus padres, ya que el propietario Peter Lim decidió prescindir primero de los servicios de Marcelino García Toral y luego de los de Mateu Alemany.

También decidió traspasar a Rodrigo, aunque afortunadamente el Atlético de Madrid no pudo hacer frente a su fichaje, y el ariete ha demostrado con sus decisivos goles y juego que es imprescindible en este Valencia.

Los futbolistas, dolidos con la propiedad y el presidente, no solo por la decisión, sino también por los tiempos y las formas, quedó conmocionada como evidenciaron en las redes sociales los pesos pesados del vestuario.

En medio de la tormenta aterrizó Albert Celades, con un currículum como entrenador limitado a su experiencia con las categorías inferiores de la selección española. Sin embargo, su carácter tranquilo, cercano a los futbolistas, así como su capacidad para saber adaptar su idea futbolística al marcado carácter táctico heredado, ayudó a la recomposición del equipo.

Así lo manifestaba Rodrigo hace unas semanas al indicar que "Celades se ha ganado el respeto y la confianza de todos nosotros. Es una persona muy prudente y muy respetuosa. Llegó en una situación muy rara, pero el grupo lo aceptó como líder".

El técnico y su plantilla contaron además con el hándicap de las lesiones, un goteo interminable en las últimas semanas que han obligado a exprimir los jugadores 'sanos' inmersos en un calendario que no les ha dado tregua entre la competición doméstica y la Liga de Campeones.

Pese a todos estos condicionantes, el Valencia se ha rebelado de forma admirable, sin buscar excusas. Poco a poco ha ido subiendo en la clasificación, con una plantilla extenuada, hasta colocarse a tan solo un punto de la zona de Liga de Campeones.

Para ello tiró de carácter y orgullo para ganar en estadios como San Mamés, Stamford Bridge o el Johan Cruyff o remontar partidos como ante el Espanyol, el Lille o, en la última jornada, en el derbi ante el Levante, pese a ir perdiendo por 2-0 en el Ciutat de València.

"Estos chicos nunca se rinden, siempre pelean hasta el final y de donde no hay fuerza la sacan. No se rinden nunca a pesar de las adversidades", afirmaba orgulloso Celades, quien no se ha cansado en las últimas ruedas de prensa de elogiar el espíritu inquebrantable de los suyos.

Así, tras ganar en Amsterdam con ocho bajas y un banquillo plagado de canteranos y juveniles, y pasar como primeros de grupo a los octavos de final de la 'Champions', el técnico exclamó un elocuente: "Estos tíos son la leche. La calidad de este equipo, más allá de lo futbolístico, y cómo se sobrepone a las adversidades es grandísima".

El Valencia ha sobrevivido a casi todo en estos tres últimos meses de competición para mantener intactas sus expectativas en la Liga y para volver, siete años después, a los octavos de final de la Liga de Campeones, que aparca hasta febrero.

Una vez pasada la tormenta y a la espera de recuperar efectivos, este Valencia anima a recordar esa pancarta mítica de la final de Copa en el Villamarín de "Soñar que no tenemos techo", una máxima al alcance solo de un equipo irreductible.

Escribir comentario 0 comentarios
Deja una respuesta
Su comentario se ha enviado correctamente.
Su comentario no se ha podido enviar. Por favor, revise los campos.

Cancelar