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El Real Zaragoza, una pasión heredada de padres a hijos

D.M.

El 18 de marzo es el cumpleaños del Real Zaragoza. El club aragonés cumple 87 años de historia en la que combina los tiempos tenebrosos, como el presente en LaLiga 1|2|3 y el brillo de grandes gestas, como la consecución de la Recopa o de la Copa del Rey de 2004, de la que se conmemora ahora el 15º aniversario.

Nadie conoce mejor esa historia que Emilio Moliner. Nacido en 1924, ostenta en la actualidad el honor de ser el socio número 1 del Real Zaragoza, al que ha entregado su vida desde que se hiciera socio, en el año de su fundación, 1932. Una pasión que le llegó heredada de su padre que, según cuenta, formaba parte de la directiva del Zaragoza CD, uno de los clubes, junto al Iberia SC, que dieron origen a la entidad actual. También él estuvo rodeado de los suyos, hijos y nietos, el día que fue homenajeado en el palco de La Romareda.

Recuerda Moliner su paso por las gradas del campo de Torrero y la sencillez del estadio de La Romareda. Con nostalgia revive tiempos mejores, con especial cariño para la época de Los Magníficos, pero sin olvidar el gol de Nayim y la clase de jugadores como Aguado y Aragón. Una vida de pasión dedicada al Real Zaragoza por encima de todo.

Un sentimiento que no afloja ni ahora, tiempo en el que el club vive horas bajas en LaLiga 1|2|3, alejado de los grandes, en el lugar, que por historia, siempre fue el suyo. Sin embargo, cada quince días el estadio de La Romareda vuelve a rugir, abarrotado de aficionados, en una muestra de que la pasión por el Real Zaragoza no decae, ni lo hará, mientra siga formando parte de la herencia de aquellos que como el padre de Emilio Moliner, quiera trasmitirla a sus hijos.

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