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¡Esta afición también es de Primera!

Aficionados del Pucela en las gradas de Zorrilla (Foto: Andrés Domingo).
ElDesmarque - EFE

Comenzaba la semana con los cielos encapotados en Valladolid, una lluvia perenne que se disipó casi de forma consustancial a la clara victoria del Real Valladolid en Soria el miércoles, un triunfo que abrió los negros cielos en la ciudad del Pisuerga, donde vuelve a brillar el sol de Primera.

Rendida al asedio vallisoletano, el Numancia claudicó ante la superioridad pucelana que, a la postre, ha convertido al partido de vuelta de estos play off de ascenso a Primera división en un mero trámite -resuelto con empate a uno- lo que no ha impedido a la ciudad vibrar con un nuevo ascenso a la máxima categoría del fútbol español.

La larga jornada de celebración se iniciaba desde primera hora en los aledaños del estadio José Zorrilla, que a las 16.00 horas ya comenzaba a recibir con cuentagotas a los aficionados más impacientes por contemplar el regreso de su equipo a LaLiga Santander.

Con el kit de ascenso oficial preparado desde el día anterior, los blanquivioletas de pro ya se identificaban por las calles de la ciudad por donde paseaban henchidos de orgullo con la camiseta enfundada, bufandas en mano, y las banderas violetas bien amarradas a la cintura.

Un mosaico recibía a los futbolistas cuando saltaban al césped del José Zorrilla (Foto: Andrés Domingo).

Un desfile violeta hasta el estadio bajo un intenso y más que esperado calor que ha estado guiado por los cánticos que partido tras partido resuenan en las gradas del José Zorrilla, que han encontrado su réplica por parte de un grupo de seguidores llegados desde tierras sorianas.

Por parte de los primeros, la palabra que más salía de sus bocas era la de cautela, en contraposición a la ilusión que transmitía el cerca de millar de aficionados numantinos que han teñido de rojo, con alguna bengala en mano, su llegada a la sede donde se ha disputado el encuentro.

El tiempo corría y a dos horas del comienzo del choque las puertas del estadio levantaban los pestillos para que los aficionados que ya ocupaban sus respectivas puertas pudieran entrar a tomar el espacio desde donde más tarde celebrarían el esperado ascenso seis años después a Primera.

Con toda la gente en sus asientos ha sido desde la megafonía del estadio desde donde el Real Valladolid ya ha realizado la primera declaración de intenciones en este partido decisivo para el futuro de la entidad con la reproducción del sencillo del grupo de la ciudad Celtas Cortos y su "no nos podrán parar".

Tras este preludio musical, el relevo lo han cogido las más de 24.500 personas que han abarrotado el estadio, que han entonado a capella el himno del Pucela bajo un mar de banderas ondeando al unísono.

Con el balón ya en marcha, cánticos desde la grada, niños danzando desde la primera línea de juego, poco ha importado el tardío tanto marcado por el Numancia en el minuto 87 de la segunda parte, que no ha impedido, a la postre, consumar un nuevo ascenso a la máxima categoría del fútbol y disipar así las nubes de la Segunda sobre Valladolid.

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