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El infructuoso baile en el banquillo del Dépor

Manuel Monge

Cuando un equipo desciende a Segunda división como lo ha hecho este año el Deportivo de La Coruña, son varios los motivos que explican este triste desenlace. El club blanquiazul arrancó la temporada con el pie izquierdo y, pese a buscar soluciones con cambios en el banquillo, ha acabado certificando su descenso de manera matemática tras perder ante el Barcelona en Riazor.

A pesar de los intentos de la directiva del Dépor por reconducir la situación, lo cierto es que la inestabilidad en el banquillo no ha acabado favoreciendo a la plantilla. A diferencia de lo que le ha ocurrido al Alavés con Abelardo y al Levante con Paco López, el baile de entrenadores no ha sido la solución ideal. Pepe Mel, Cristóbal Parralo y Clarence Seedorf han pasado con más pena que gloria y ninguno ha sido capaz de dar con la tecla que necesitaba el equipo herculino.
La campaña arrancó con Pepe Mel al mando de la nave deportivista. Aunque con muchos apuros, el técnico madrileño había logrado la permanencia el curso pasado y se había ganado su continuidad. Pero el Dépor no arrancó bien. No logró su primer triunfo hasta la jornada 5 frente al Alavés y la derrota en Riazor ante el Girona en la novena jornada, un recién ascendido que ha acabado convirtiéndose en revelación, acabó por sentenciar a Mel que se marchó con un balance de ocho puntos en nueve encuentros. 
La solución de urgencia de Tino Fernández fue mirar hacia abajo, hacia la cantera. El presidente deportivista le dio la batuta al técnico milagro del Fabril. Cristóbal Parralo llegaba al banquillo del primer equipo tras ascender al filial a Segunda B y tenerlo situado en posiciones de play off de ascenso a la categoría de plata.
Después de un arranque idílico con una victoria autoritaria en su debut ante Las Palmas en Gran Canaria, el equipo comenzó de nuevo a desinflarse de manera progresiva hasta tocar techo con una goleada sonrojante frente a la Real Sociedad en Anoeta. Cristóbal fue cesado con unos números para olvidar: nueve puntos en trece partidos.
En una situación desesperada, el Deportivo se hizo con los servicios de Clarence Seedorf. El holandés llegaba a A Coruña con una dilatada y exitosa carrera como futbolista, pero con una trayectoria irregular como entrenador. Unas dudas que se confirmaron con el paso de los partidos, puesto que el técnico no logró su primera victoria hasta el noveno encuentro ante el Málaga, superando la peor racha sin ganar en Primera e igualando el peor debut en la historia del banquillo deportivista. 
Tres nombres propios y tres decepciones que han acabado consumando el descenso a Segunda y convirtiendo el banquillo del Dépor en una auténtica pesadilla.
 

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