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Celta de Vigo
2-2
FC Barcelona

El Celta de la 'Afouteza e Corazón' se redime ante su afición

Alberto Bravo

Como si de otro equipo se tratase, el volvió a hacer vibrar a los suyos y encandiló con sus ganas y juego ante un Barcelona que se vio superado por los de Unzué durante muchos minutos del encuentro. Se empató, Europa se queda una jornada más lejos, pero los vigueses volvieron a sus orígenes al de la Afouteza e Corazón, esta vez sí, honraron la camiseta y el escudo.

La noticia estaba en el palco de autoridades, tras el anuncio del Celta en el que se aseguraba que ningún directivo de la entidad se iba a a sentar junto a Abel Caballero, las miradas estaban dirigidas a la zona noble del estadio de Balaídos. Celta y Barcelona pugnaban en los primeros minutos por hacerse con el control del juego, siendo la primera aprximación con peligro para los pupilos de Ernesto Valverde.
Un exjugador del Celta, el canterano Denis Suárez, perdonaba a escasos metros de la meta defendida por Sergio Álvarez tras una buena combinación con Coutinho. El mediapunta de Salceda de Caselas cruzaba en exceso la pelota y la mandaba a línea de fondo.
No tardó en replicar el Celta, en una gran internada por el costado zurdo de Pione Sisto, el moañés buscó el centro al corazón del área donde le esperaba el uruguayo . Recibió el esférico un Maxi Gómez, que desde el punto de penalti pudo ajusticiar a Ter Stegen, pero la muralla alemana se sacó la pelota de encima en un alarde de reflejos. El partido se jugaba a un ritmo vertiginoso ya que pasado el minuto diez era Alcácer el que tenía una nueva opción para adelantar al Barcelona.
En nada se parecía este equipo al que deambuló como un cadáver sobre Butarque, Pione Sisto, Wass, Brais Méndez y Aspas comprometían en cada jugada la integridad defensiva de un Barcelona que porfiaba sus opciones a la velocidad de Semedo y Dembélé por banda derecha. 

De la falsa calma al vértigo total

El encuentro, tras un comienzo trepidante, bajó revoluciones hasta que Paulinho combinó con Denis Suárez para plantarse  a dos metros de Sergio, el brasileño cargaba la caña y en ese mismo momento apareció Jonny para tapar su disparo. 
Pocos segundos después, el mismo protagonista, Paulinho estrellaba el balón en la cepa izquierda del poste del Celta y propiciaba una contra viguesa lanzada por Iago Aspas. El moañés se recorrió medio Balaídos para abrir la jugada a Pione Sisto. El danés encontró el hueco y habilitó a un Brais Méndez que desde el lado derecho se inventó una rosca con la que superar a Ter Stegen. Su disparo se marchó rozando el palo del alemán. 
Seguía percutiendo el Celta, de nuevo Aspas aparecía para habilitar el disparo de Maxi Gómez, su remate era desviado a córner por la zaga azulgrana. En sólo cinco minutos, del 23 al 28 el partido había vuelto a entrar en una espiral vertiginosa.

Ter Stegen, el muro alemán

Rabia mezclada con satisfacción, esa era la sensación del aficionado céltico al ver el partido de los suyos, la antítesis de lo sufrido hace pocas horas en Leganés. El Celta, una vez más, se había puesto la armadura de matagigantes y gozaba de una nueva ocasión en las botas de Brais Méndez, sobresaliente en estos primeros 35 minutos. Voló Ter Stergen para frustrar el gol del canterano ante la estupefacción de la afición presente en Balaídos.
Dembélé adelantaba al Barcelona tras gozar el Celta de innumerables ocasiones para batir a un soberbio Ter Stegen.
El Barcelona encajaba los golpes con entereza esperando un error celeste, y este llegó en un pase mal medido de Jonny. El lateral perdía la pelota que llegaba a los pies de Paco Alcácer, este asistía a Dembélé que buscó el palo largo de Sergio en un formidable remate que puso el 0-1 en el marcador. 

Justicia futbolística

Este Celta, el de esta noche en Balaídos no se merecía ir a los vestuarios perdiendo. Si Jonny la pifiaba en el tanto del Barcelona se redimía con un robo en mediocampo ante la pasividad de Semedo. Lanzaba la contra con Aspas que abría la pelota a Maxi Gómez.
El uruguayo forzaba un centro chut al que llegó Jonny sobre la línea de gol para acabar de introducir la pelota en la meta de Ter Stegen, era el minuto 45 de la primera mitad y el Celta se encontraba con el gol, el justo premio a una primera parte primorosa, llena de buenas intenciones e intensidad.
La segunda mitad comenzaba con un Celta intenso que se reflejaba en la figura de un Brais Méndez espectacular, tanto en su entrega como calidad, pero la primera oportunidad era para otro canterano, para Denis Suárez, al que Sergio sacó, con el pecho, su gol.

Posible penalti sobre Maxi Gómez

Brais Méndez habilitaba a Jozabed y el andaluz remataba fuera en una gran ocasión para los de Unzué ante la pasividad de la defensa azulgrana. El partido no aba un respiro y Maxi Gómez caía como un plomo en el área ante la presencia de Digne, los celestes reclamaban penalti ante el enfado de la parroquia congregada en Balaídos.
Ernesto Valverde, viendo que el encuentro corría un serio peligro para sus intereses, daba entrada a Sergi Roberto y Leo Messi. La entrada del argentino cambió todo el partido, el Celta se echó atrás y permitió el juego a placer del Barcelona que encontró a los tres minutos de la entrada de Messi el segundo.
Una larga combinación en corto con un centro raso sobre la línea de gol era aprovechado por Alcácer para batir a Sergio. Al Celta le quedaba media hora para lograr la gesta de volver a dejar a los azulgranas otra temporada de vacío en Balaídos. Aspas, con un disparo desde la frontal, fue el primero en intentarlo.

Roja a Sergi Roberto

Aspas se lanzaba a por la meta de Ter Stegen en clara ventaja sobre la zaga barcelonista, por detrás iba un Sergi Roberto que no dudó en agarrar de forma clara al moañés, Borbalán no lo dudó y señaló roja. Aspas estuvo a punto de aprovechar la falta, pero su disparo se fue centímetros por encima del larguero de Ter Stegen.
A los de Unzué le quedaban algo más de quince minutos para lograr el empate ante un Barcelona en inferioridad. El entrenador celeste daba entrada a Emre Mor que nada más pisar el césped disponía de un disparo que mandó directo al lateral de la red. 
No cesaba el Celta de buscar el empate, Iago Aspas cedía la pelota a un Radoja que desde la frontal disparaba de forma mansa directo a los guantes de Ter Stegen. Y llegó el tanto del de siempre, de Aspas, en el 81 el moañés lograba el empate tras aprovecharse de un centro al primer palo que rechazó Ter Stegen. El gol fue con la mano, aunque nadie protestó la jugada al ser imposible de ver.

Boyé perdonó el tercero

Al Celta le quedaba gasolina en su deposito para lanzarse a por el tanto de la victoria pero el Barcelona buscaba como temporizar un partido que se le había ido de las manos hacía tiempo. La grada empujaba como un hombre más y Unzué daba entrada a un Boyé que fallaba en el 88 un gol cantado tras un nuevo regalo de Aspas. El argentino se lió en el regate y ya no tuvo opciones de rematar con contundencia.
El Celta mereció más, el objetivo está una jornada más lejos, pero la imagen ofrecida permite soñar con Europa si son capaces de replicarla en las cinco jornadas de Liga que quedan. Este es el Celta que quiere ver su afición, el de la Afouteza e Corazón, el que en dentro de su camiseta se esconce un matagigantes.

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