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Celta y Dépor en el mismo pecho: primera parte

Alberto Bravo

lo largo de la historia algunos, pocos en realidad, se han atrevido a vestir las dos camisetas, la del Celta y la del Deportivo. Un asunto peliagudo en algunos casos, que pasaron de héroes a villanos en cuestión de segundos. Sólo el paso del tiempo cerró algunas heridas que en el momento de la marcha parecían eternas. En ElDesmarque hemos seleccionado a 20 de esos jugadores que en algún momento vistieron la camiseta celeste o la herculina. Estos son los diez primeros.

 
Carlos Torres
Hijo de un histórico del Deportivo, Pepe Torres, desarrolló su carrera en el fútbol base coruñés. El Deportivo no confió en el y un Celta plagado de bajas en 1952 lo ficha. En Vigo se convirtió en un gran goleador en las cinco campañas que es celeste logra 41 goles que le sirven para lograr un contrato de 250.000 pesetas por temporada en el Espanyol en 1957. En Barcelona está otros cinco años para acabar retirándose en el equipo de su ciudad, el Deportivo, con 30 años. El Deportivo siempre se arrepintió de dejar marchar a un futbolista que estuvo en la élite una decada logrando 61 goles.
Mariano Hoyas
El lateral extremeño se formó en las categorías inferiores del Deportivo, saltando al primer equipo en 1991, a pesar de su juventud juega con regularidad en las tres temporadas en las que está en Coruña. Pero en 1994 el Celta traspasa a Otero al Valencia y se fijó en el lateral del máximo rival, que lo decide traspasar por 30 millones de pesetas. En Vigo sólo permanece dos temporadas, en las que es titular, para acabar en 1996 en el Mérida con el que consigue volver a Primera división.
Pahiño
El jugador nacido en el barrio vigués de Navia fue uno de los grandes goleadores de finales de los 40 y principios de los 50. Debutó con el Celta en 1943, sus prodigiosas actuaciones durante las siguientes cinco tempordas donde anota 56 goles en 82 partidos le llevan al Real Madrid donde vuelve a demostrar su raza de goleador con 108 dianas en 124 partidos. Cuando abandona la capital en lugar de volver a Vigo ficha por el Deportivo, algo que sentó muy mal en la ciudad que lo vio nacer. A Coruña disfrutó de su fútbol y goles durante tres temporadas donde como no, volvio a demostrar su capacidad goleadora con 46 chicharros en 72 partidos.
Vicente Celeiro
Recordado en A Coruña por lograr, lo que hoy en día llamaríamos una noche mágica, en 1988 un gol, en el último minuto del descuento, que salvaría al Deportivo del descenso, y probable desaparición, a Segunda B. El llamado 'Milagro de San Vicente' permitió arrancar un nuevo Deportivo de la mano de Lendoiro. El Celta lo ficha en 1989, está dos temporadas en las que sólo logra 3 goles en  35 partidos, unos números muy flojos para un delantero.
Zamorita
Procedía de un barrio y una familia humilde de Sárdoma, en Vigo. Fue uno de los mejores jugadores del Celta en la década de los 60, querido por la afición pero menospreciado por la directiva que se aprovechó de su origen humilde acabó harto del Celta, que le negó la salida a clubes más potentes. Esto le hace aceptar un buena oferta del Deportivo, donde una lesión en el tobillo frenó su carrera. Volvería a Vigo, pero no para jugar con el Celta, si no con el Turista para retirarse y acabar siendo entrenador en muchos equipos de la ciudad de Vigo.
Ramón Allegue 'Padrón'
Del pueblo natal de sus padres le viene su nombre, a pesar de nacer en A Pobra do Caramiñal, a este genial portero se le conocerá como Padrón. Su pasión por el Celta, del que más tarde llegaría a renegar, nació en 1950 cuando en un Celta-Deportivo vio a su hermano mayor llorar por la derrota del Celta. La muerte prematura de su padre había dejado a su hermano como cabeza de familia, al cual Padrón idolatraba.
Tal fue su impacto al ver las lágrimas de su hermano que se juro lo siguiente, "Cuando sea grande voy a ser portero del Celta y Antonio no volverá a llorar en la vida" y lo logró. En 1955 debutó con el Celta contra el Hércules. Defendió la meta celeste 7 campañas, pero en los últimos años debido a problemas con la directiva decide abandonar el equipo para fichar por el Deportivo donde sólo estaría dos temporadas.
'Flaco' Gil
El jugador de Sanlúcar de Barrameda, como Nolito, comenzó su carrera en el Cádiz, sus buenas actuaciones lo llevan al filial del Barcelona, en la ciudad condal está un año antes de recalar en el Deportivo, en el equipo coruñés está cinco temporadas hasta que en 1991 decide aceptar una oferta del Celta, ya que Lendoiro (inmerso en el mundo de la política) no se reunía con el andaluz para renovar su contrato. De Coruña se trajo su apodo, y en Vigo se encontró con una afición que como el mismo explicó le trató de maravilla. "La afición del Celta te perdona un mal pase, un mal regate, pero lo que no te va a perdonar es que no sudes la camiseta y yo era de los que la sudaba". Tuvo la oportunidad de disputar la final de la Copa del Rey de 1994 tras sustituir a Ratkovic para terminar su ciclo en el Celta en 1996.
Gustavo Loureiro
El defensor nació en Montevideo, hijo de padre gallego y madre uruguaya. Con 14 años se vino a Galicia. Estando en el Gran Peña, en ese momento filial del Celta, debutó en el primer equipo por la huelga de futbolistas de 1984. No sería hasta 1986 cuando Loureiro estaría en el Celta con todos los derechos. Pasó tres temporadas en el equipo. La última la recuerda de manera amarga, "Jugué muchos partidos infiltrado, y cuando rompí al final en el pubis se me dijo que me iban a renovar. Tras la operación nadie me preguntó como estaba y se olvidaron de mi". En ese momento el Deportivo le ofreció jugar en su equipo y decidió aceptarlo con miedo a como iba a ser recibido. "Yo era un celtista confeso, el Celta es el equipo de mis amores, de mis sueños, y me iba al Deportivo, al enemigo, al archirrival".
Loureiro recuerda con cariño su paso por el Deportivo, a pesar de sus numerosas lesiones, en la ciudad herculina encontró grandes amigos y recibió el apoyo de una grada que lo recibió expectante. Sólo tiene malas palabras para una persona del Deportivo, "Nunca estuvo a la altura de su cargo", confesó, pero nunca ha revelado su nombre.
Manuel Guimeráns
Necido en Vigo, desarrolló casi toda su carrera en el Deportivo de la Coruña, desde 1941 a 1950. Futbolista de indudable calidad se convirtió en esa época en el comodín del Deportivo jugando de delantero, de medio e incluso de defensa. Su relación con la afición herculina nunca fue buena. En 1950 el Celta paga 250.000 pesetas (unos 600.000 euros a día de hoy) por Guimerans. Su primera temporada en Vigo se asienta en la titularidad, pero en la segunda con una breve nota de prensa, el Celta le abre un expediente disciplinario. "Examinada la conducta observada por el jugador Manuel Guimerans, a través del expediente que al efecto le fue instruido, se le da la baja en el equipo ordenándose se incorpore al Club Ferrol de segunda categoría nacional y de acuerdo con sus directivos, don permanecerá esta temporada en observación de conducta", nunca se investigó que pasó con Guimerans, pero acabó en el Racing de Ferrol intercambiado por último de los protagonistas de esta primera parte, Munuaga. Parece que la conducta de Guimerans mejoró pues al año siguiente se reincorporó de nuevo al Celta para acabar en el Cádiz en 1953.
José Agustín Munuaga
LLegó al Celta de Vigo procedente del Racing de Ferrol, el asturiano fue objeto de un intercambio con Guimerans en 1951. Sólo estuvo esa temporada en el equipo, donde llegó a formar pareja de medios con Pepe Villar, sólo disputó 9 partidos de Liga y 2 de Copa del Generalísimo. La temporada siguiente firma con el Deportivo y con los blanquiazules juega una promoción de descenso a Segunda ante el Celta, al final los dos equipos consiguieron el objetivo de mantenerse en la Primera División y a Munuaga, la entidad herculina le concedió la baja. Su carrera no llegó a las expectativas que generó el asturiano cuando brillaba en el Racing de Ferrol con 21 años.
 

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