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Escándalo con Simeone en el Wanda metropolitano

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Kuitxi Pérez

"El que escandalizara a uno de estos niños, mejor haría en atarse una rueda de molino al cuello y arrojarse al mar". Algo así, si no de este modo y utilizando las mismas palabras, dijo alguien en su día. A esta misma persona se le atribuye, también, eso que tanto daño le hace al oído sensible de la buena gente: "El que a hierro mata, a hierro muere".

Cuesta creerlo. El cronista prefiere pensar que se trata de una metáfora en estado puro. Que las maldades del ser humano terminan convirtiéndose en una suerte de arma arrojadiza similar al boomerang que se rebela contra aquel que lo lanzó. Escándalo. Hierro. Matar y morir. Extraño comienzo. Nadie diría que el cronista está tratando de hincarle el diente a la 'contra' de un partido y no encuentra partes blandas para darle inicio al banquete. "Banquete de tiranos".

Nadie lo convocó. Pero es Martí, que se suma a la 'Cita'. Porque de tiranos sabe él. Va sobrado. Los sufrió en sus carnes. Y no se le ocurrió otra maldad que no fuera convertirlos en palabras para su poesía. "Hay una raza vil de hombres tenaces / De sí  propios inflados, y hechos todos / Todos del pelo al pie, de garra y diente"...

Marcelino García Toral y Diego Pablo Simeone se saludan en la previa del Atleti-Athletic en el Wanda.

Miedo sentía antes del partido del Wanda...

Y resultó que mi miedo era fundado. Desde que Diego Pablo Simeone llegó a LaLiga Santander, nada sería ya igual para la suerte del Athletic Club. Coincidió su advenimiento con ese hermoso regalo que supuso el sí que Marcelo Bielsa le había dado a Josu Urrutia. En buena lid nos arrebató Simeone el que habría sido 'primer entorchado' europeo.

Para que la partida de Bucarest la hiciera suya, el técnico argentino había experimentado con éxito [2-0] en el choque liguero librado en el Vicente Calderón. Ni un reproche saldrá de mi boquita, cerrada. "Maestro, si juegas siempre igual, te vas a cansar de perder finales". Era otro Diego, Maradona, dando su opinión en el 'periodico de mañana'.

Daniel Vivian va al corte en el Wanda Metropolitano (Foto: LaLiga).

Desde aquellas dos derrotas, el Athletic habría de convertirse en la víctima propiciatoria del Atlético...

Un equipo de autor. Catalogado de gran entrenador. Y de ser el técnico "mejor pagado del mundo". Hombre tenaz. De sí mismo inflado. Garra y diente desde el pelo hasta los pies. Así le resulta a uno. Y como entiende que no todo vale, cree llegada la hora de sacar a colación comportamientos que escandalizan, hierro que un buen día de mala manera fue utilizado.

'Contra crónica'. Nunca la palabra cobró tanto sentido. Porque tras los tristes sucesos acaecidos en el Atlético vs Athletic, cómo analizar el encuentro desde ese prisma táctico-técnico-físico que le motiva al periodista a la hora de escribir en busca de crear polémica. Cómo hacerlo, en fin, si la familia colchonera, allegados y un sinfín de rotativas siguen, a esta hora exactamente, poniendo el grito en el cielo.

Raúl García saluda a Oblak a la conclusión en el Wanda Metropolitano (Foto: LaLiga).

Mientras en Bilbao, lo más grueso que sucede es que "Baila la lluvia en la calle", como el cumplimiento del 'Deseo' de un 'Doctor', en Madrid, sublevados junto a Neptuno, hace guardia el 'hombre de negro'. Un entrenador que, al entender del cronista, le está haciendo un flaco favor al fútbol. De él se dijo que llegó  a rozar la perfección a la hora de montar su entramado defensivo. Uno lo acepta. Y hasta llega a alabar el buen gusto de Diego Pablo Simeone a la hora de armar un once y ponerlo en funcionamiento.

Vigente campeón. Cierto. Su plantilla, plagada de futbolistas de talento y mucho peso. Resulta, sin embargo, que, como él, existe un Liverpool, un Chelsea, un Bayern, una 'Juve', ¡qué se yo cuántos potentes y virtuosos equipos se dan cita en el continente europeo! Amén del Real Madrid, FC Barcelona, 'enemigos íntimos' del Atlético de Madrid que a Simeone le encomendó esa plana mayor formada por los señores Cerezo y Gil Marín.

Mikel Balenziaga ante Marcos Llorente en el Wanda Metropolitano (Foto: LaLiga).

Le va muy bien al Atlético con Diego Pablo 'de pie' en su banquillo...

Pero como no 'todo' vale, y demasiado queda para la 'sobra', el cronista, consigo mismo en la medianoche, es un niño escandalizado, un futbolista que aún se duele de los estragos que el 'hierro' le causó en su propia carne. Agua pasada lo del 'hierro'. Podría ser. Y hasta 'pelillos a la mar' la rueda del molino. Resulta que este hombre, capaz de crear tendencia partiendo de su apodo [del 'Cholo' hasta el 'Cholismo'], en la cresta del título y del dinero, en vez de vivir rodeado de un sigilo elegante, se decantó por dar la nota, la mala, por llamar la atención creyendo que desfila de puntillas.

Antes de que los partidos mueran con ese canto del cisne llamado pitido arbitral, Martí, que desde lo eterno a él también observa, ve cómo Simeone, lejos de estrechar la mano del colega a cuyo equipo el suyo se enfrentó, como si los diablos lo llevaran, despavorido corre hasta perderse por la boca de su vestuario. "Rojo el hocico / y pavorido / a sus negras entrañas / los tiranos", poetiza José Martí.

Iñaki Williams, en el Wanda Metropolitano (Foto: LaLiga).

La cámara lo ve. Pero las bocas callan. A uno le llama la atención. Y se escandaliza. Muchas cosas de Simeone le llaman la atención y le escandalizan. Quizás porque la educación que recibió ya en edad juvenil por parte de su entrenador era otra, bien distinta. Tal vez porque Urbano Anda, luego de alabar su "intuición", le inculcó el arte de la creación, y le instaba a rehuir todo tipo de comportamiento deshonesto.

Y es que en el fútbol, a la hora de jugar para ganar, no todo vale. El fútbol: un deporte maravilloso. El fútbol: un juego curativo. Deporte y juego que, mientras, durante y después del Atlético vs Athletic, han sido maltratados, vejados, humillados. Por un equipo, el colchonero, que no hacía sino ir reflejando sobre el verde la fiel imagen y semejanza de ese 'dios del fútbol' que lo creó.

Marcelino García Toral, en el Wanda Metropolitano (Foto: LaLiga).

Ese miedo previo al partido se fue apoderando del cronista. A medida que el tiempo pasaba, sin que el marcador se alterara a favor de 'los de casa', una notoria excitación se fue adueñando de los que en el verde de rojo y blanco vestían, y del que, negro su 'primer equipaje', en el área técnica, con aspavientos, le pedía cuentas a Gil Manzano. Un árbitro que, al gusto del cronista, al no dejarse amilanar por entradas abusivas y protestas fuera de tono, dejaba claro que en el vestuario se había empezado a 'vestir por los pies'.

Chocante resultaba este comportamiento agresivo, este ansia feroz de Simeone, sus jugadores, su público, o sea, 'su gente'.

Llamativo porque, de la Liga, cuatro partidos, no más. Era el juego, sin embargo. Era el Athletic en el campo. El 'Athletic de Marcelino'. Ese hombre que por sus hechos es alabado tanto. Reparemos en el festín asturiano que le regaló a los suyos en Lezama. Que por sus dichos es respetado tanto. Hasta por Diego Pablo Simeone, con el que se dejó ver regalando afecto y caricias. Cómo entender, pues, los tristes, violentos y lamentables sucesos acaecidos en el campo.

Villalibre encara en el Wanda Metropolitano (Foto: LaLiga).

De lo bueno, nada. De lo malo, todo. 'Maldita' la hora en la que este cronista se alistó en el 'ejército' de ElDesmarque Bizkaia. 'Maldita' por trances como éste. 'Maldita', por querer hablar de fútbol y serle dada a probar la hiel que destilan los cuentos cortos, sucios y agresivos. De lo malo, todo, sí. El juego bronco y sucio. Las miradas desafiantes. Las palabras soeces que de tanta boca partieron. Ese rodear al arbitro como banda que en un callejón sin salida al cuitado de la noche acorralan.

Manera de ser. Formas con las que actuar. En busca de qué. A cuenta de qué  ese enconamiento que le estaba robando el espacio y el tiempo a un deporte maravilloso, a un juego curativo que, mediando la mano, el pie y la boca local, habría de terminar enfermando el cuerpo de la buena gente, y ensuciando su mente. Y a todo esto, el Athletic. "Qué hace un equipo como tú en un lugar como este".

Ya lo ves, inmerso, convidado de piedra en la 'Movida madrileña'. No. Nada de eso. Lo peor que le podría suceder al fútbol es que el 'Atlético de Madrid de Simeone', luego de comportamiento local tan poco edificante para las niñas y niños televidentes, terminara llevándose los tres puntos en juego. No sucedió. Y esa es la mayor alegría a la que, visto lo que se veía, podía aspirar este cronista.

Jesús Gil Manzano amonesta a Dani García en el Wanda Metropolitano (Foto: LaLiga).

El que afrontó el partido con todos sus miedos. El que tanto se escandalizó porque su alma sigue siendo la de aquel niño que al Campo de La Florida tenía acceso. Al Campo y su terreno de juego. A las casetas 'vintage' con suelo de maderas tableadas, duchas individuales con puertas de cantina del Far West, y estanterías donde reposaban las indumentarias recién lavadas y planchadas, olor al jabón más puro.

A estas alturas de esta 'contra' tan extraña [el cronista se disculpa de todo corazón], el que escribe les quiere hacer llegar su grito de lamento. El miércoles 8, coincidiendo con ese día en el que abrió los ojos a la violenta luz de este mundo, los ojos de su tío José Mari Villa se cerraron sin retorno. José Mari Villa, el último miembro de la familia de utilleros más laureada en la historia del  Centenario Club Portugalete.

Villalibre se lamenta tras fallar una ocasión en el Wanda Metropolitano (Foto: LaLiga).

A partir de 2008, se fue desmembrando el 'cuarteto' resultante luego de la prematura marcha de Demetrio Villa, el más grande, el que a mano, con 'dos cojones', arrastraba aquel pedazo de rodillo por todo el campo. Andrés, María Jesús Usubiaga [su mujer]; Mari Mañeru [la navarrica de Lizarra-Estella].

Con José Mari, se nos ha ido a la gloria el ultimo trabajador de la estirpe más noble. Por él, como homenaje, a este cronista, entrando ya en el abuso del relato, le habría gustado que...

Nico Williams encara en el Wanda Metropolitano (Foto: LaLiga).

Recibiendo de Rulo, y luego de meterle un caño a su oponente, Iñaki Williams, conducción perfecta en diabólica carrera, apartando a dos rivales con el viento que su cuerpo genera, hubiera acertado con la portería en el arte supremo del disparo final. No pudo ser. Al Athletic le quedaba otra bala para el último disparo. Entre Nico Williams y Berenguer la armaron buena.

El 'Toro' le dejó al 'Búfalo' un balón de lujo. Con Oblak vencido, Villalibre se excedió en el gesto técnico con el interior de su pie izquierdo. Llegué a escuchar su trompeta de victoria. Estaba ensayando para un 'bolo'. Por encima del travesaño. Habría sido el gol ideal. El motivo perfecto para que la "adrenalina" de Savic se le hubiera ido por la boca mientras, ante la cámara, ejercía de ese futbolista creado a partir de la viva imagen y semejanza de su entrenador. Diego Pablo Simeone.

'Escándalo' en el Wanda Metropolitano. Piedras de molino. El pasaje fugaz del hierro abriéndose camino entre la carne.

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  1. Eki

    Viene un enemigo Falcao y un amigo el míster de athletic perdón del rayo iraola

  2. Eki

    Tanto cuento para un empate