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Gaizka Garitano elige su camino: orden, bandas profundas, Raúl y Aduriz

Ramón Orosa

Bilbao, 11 dic .- Decía Gaizka Garitano en su desangelada y solitaria primera rueda como entrenador del Athletic, que no acto de presentación, que más que avanzar cuáles eran sus intenciones lo que quería, lo que pasa en el fútbol, es que su equipo hablase por él a partir de su debut de hace cinco días en el choque copero de Huesca.

Y lo hizo ya desde el principio, a pesar de ser un partido casi amistoso por el 4-0 de la ida en San Mamés. Se confirmó con otro 0-4 que suponía la primera alegría de verdad del equipo vasco en lo que va de curso.

Ahí, ya se vieron esbozos de lo que pretendía el de Derio tras recoger el relevo del desafortunado Eduardo Berizzo. Un claro 1-4-4-2 con mucho orden defensivo, bandas profundas y dos delanteros rematadores: Raúl García y Aritz Aduriz.

No obstante, lo encaminada que estaba la eliminatoria, la falta de hombres claves hasta entonces en el once y el hecho de que debiese realizar cambios obligados en el siguiente compromiso por sanciones de futbolistas con marchamo de titulares dejaba en duda esa primera probatura. Que encaraba además con menos de tres días de descanso respecto al encuentro anterior.

Pero llegó el partido liguero ante el Girona, el día D y la hora H para conocer definitivamente las ideas del nuevo entrenador, y Garitano repitió la fórmula. Incluso hasta un poco más agresiva e intensa que el primer día.

Un férreo 1-4-4-2, presión unas veces y repliegue en otras en función de la lectura del juego, equipo junto, dos bandas muy profundas y la pareja Raúl-Aduriz, acreditados rematadores, permanentemente en el área.

El equipo parecía como construido por parejas: tres en horizontal y dos en vertical. Las horizontales, uno al lado del otro, las de los centrales Yeray Álvarez y Unai Núñez, y los pivotes Dani García y Beñat Etxebarria, además de los delanteros; las verticales, uno delante del otro, por la bandas: Ander Capa e Iñaki Williams por la derecha y Oscar de Marcos e Iñigo Córdoba por la izquierda.

Y en la portería cerrado el debate. Como Berizzo, Garitano le dio la titularidad liguera de Iago Herrerin, más discutido por la notable labor de Unai Simón en su inesperado y obligado debut del arranque de temporada que por un deficiente rendimiento. Como cada vez que es titular, Iago responde con solvencia.

¿Las sorpresas?. Córdoba, en el sentido positivo; Iker Muniain, y hasta Markel Susaeta, en el negativo. Muniain, estrella del equipo desde su estruendosa irrupción en el primer equipo, era el eje en la creación de juego del 1-4-3-3 de Berizzo y acababa de ser renovado con un contrato de larga duración; Susaeta parece el mejor centrador de la plantilla para alimentar a Raúl y Aduriz.

Pues bien. Sin ambos, el Athletic respondió con fiereza y asedió hasta la extenuación a un Girona que no había perdido fuera y que, algo casi insólito tratándose de un equipo de Eusebio Sacristán, casi ni salió de su campo.

Aunque también es verdad que los 'leones' perseveraron y mantuvieron el colmillo afilado cuando Susaeta y Muniain entraron por el apagado Williams y la revelación Córdoba. De hecho el pequeño delantero navarro protagonizó la acción clave, el penalti que le hicieron justo al cumplirse el minuto 90.

La que, transformada brillantemente a lo 'panenka' por Aduriz desde los once metros, dio un triunfo al Athletic que por merecimientos pudo ser de nuevo por goleada.

También participó en la fiesta Mikel San José, el damnificado en el medio campo a pesar de ser de lo más aseado en la breve era Berizzo.

De todos modos, el rendimiento de Dani García y Beñat, de lo mejor del partido, validaron ya de entrada una apuesta de Garitano de la que también salieron muy fortalecidos Capa y Córdoba. Los que tuvieron al Girona permanentemente en jaque con sus cabalgadas por las bandas.

Esa fue la más importante aportación del nuevo técnico en el apartado ofensivo de una forma de jugar que parece funcionar ya desde el principio y avala el camino elegido por Garitano.

En todo caso, era solo el segundo partido, el primero con fuego real, y será el tiempo el que confirmará o desmentirá unas buenas sensaciones que, eso sí, le sirvieron ya al Athletic para cerrar la peor racha de su historia de partidos de liga sin ganar, trece, y colocarse de una tacada en puntos, que no todavía en puestos, de permanencia.

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