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Ambición demostrada con hechos

Los jugadores del Betis celebran el segundo gol ante el Granada (foto: Kiko Hurtado).
Los jugadores del Betis celebran el segundo gol ante el Granada (foto: Kiko Hurtado).

La palabra hambre es una de las que mejor podría definir la temporada del Betis, uno de sus motores. Con las herramientas futbolísticas indispensables de la plantilla y la sapiencia definitiva de Manuel Pellegrini, el salto probablemente ha estado en el deseo de triunfar y crecer. El gran premio fue la conquista de la Copa del Rey, pero no paró ahí la ambición del conjunto verdiblanco.

Se ha podido comprobar en los últimos partidos. Al Betis no le ha colmado el hambre la Copa, hecho que eleva a histórica por sí sola la temporada, y buscó con deseo la Champions League. Un extra para una campaña sobresaliente y que define la ambición del equipo que comanda Manuel Pellegrini, tal y como se pudo observar contra el Granada.

Después del frío partido contra el Getafe, el primero después de la final, el Betis ha encadenado tres citas en las que los hechos casaron con el discurso. Desde el club, los máximos dirigentes y Manuel Pellegrini, hablaron sin tapujos de pelear por la Champions en la recta final, con el firme propósito de enjugar la diferencia clasificatoria. Señales que demuestran la ambición y el crecimiento del Betis.

Dicho y hecho porque el conjunto heliopolitano lo peleó, pese a que finalmente no encontró el premio. Compitió contra el Barcelona al que miró a los ojos de tú a tú, pese a la derrota final, y también demostró ese hambre en los partidos del Valencia y Granada en los que logró resultados positivos con victorias.

El deseo no quiere decir que el Betis firmara partidos perfectos, ni mucho menos. Seguramente no fueron lo redondo en lo futbolístico de otras fases de la campaña, pero sí competió, uno de los verbos de la temporada en verdiblanco, para presentar batalla y, más allá de fases en los encuentros, acabó volviendo a ser ese equipo decidido, vertical y con sello propio. El que conecta con su gente, como quedó evidenciado ante el Granada.

Las matemáticas ya despejaron la duda y el Betis no estará en Champions. No resta eso la excelente nota de la campaña. Un título tiene el aplastante peso por sí solo. No hay más que ver la historia del club y lo que supone levantar una copa en sus más de 114 años. También son razones de peso los números en cuanto a puntuación conseguidos, o el hecho de que por segunda vez encadene clasificación europea. Ambición de un Betis que quiere más y que ya sabe cuál es el camino para el futuro.

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