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Es Noticia

Un palo y una venganza

Ricardo Rosety

Un palo. Ese balón de Isma López puede ser algo más que una ocasión. Todavía resuena el golpe en el travesaño de la portería de Javi Jiménez porque esos dos puntos duelen en el alma. Hace 7 años, Mate Bilic se encontró con el palo en un remate en el minuto 91 ante el Granada 74, y el balón quiso entrar. En Alcorcón, el larguero escupió el disparo de Isma López. Abelardo trata de levantar el animo tirando de orgullo ante una situación impensable en el mes de agosto. El Sporting se ha ganado a pulso disputar el ascenso directo en esta recta final de la temporada, con todo lo que ello conlleva. Es un equipo fiable, al que le cuesta hacer gol, de entrega indiscutible y al que sus méritos durante 39 jornadas lo ponen a un paso del ascenso directo.

Esas virtudes y esas señas de identidad han hecho que este ascenso parezca fácil. Y no lo es. Un equipo que no pierde nada más que dos partidos en toda la temporada parece imposible que se quede en la Liga Adelante. Pero todavía hay que dar tres pasos. En 2008 ese ascenso no fue tan caro. En Santo Domingo se daba por segura la victoria rojiblanca que iba a tener conexión directa con una victoria del Alavés, otra vez, ante el Girona. Ni el 0-1 alteró el gesto porque la confianza general estaba en otra remontada vitoriana tal y como sucedió hace 7 años. Nada más lejos. De salir de la jornada con alguna ventaja a ver una distancia de dos puntos con el cuadro catalán. Un bofetón en toda regla. 
El día después sirve para recordar que el Sporting no ha perdido el ascenso. No depende de sí mismo. Oriol Alsina reservó ante el Albacete a muchos titulares con vistas al partido del Llagostera en Girona. Abandonó Montilivi por la puerta de atrás, y se ha propuesto ganar en la capital de su provincia. Es algo más que un partido marcado en rojo en el calendario para este modesto equipo catalán empeñado en hacer historia. El domingo es su día. Y si le sale, ayudará al Sporting. Por eso, ahora sólo cabe pensar en ganar todo lo que queda y dejar en anécdota ese remate de Isma López en Santo Domingo. Y si no, ya habrá tiempo a pensar en el Play Off como otro modo de regresar a Primera División. De momento hay que confiar en que el palo de Alcorcón se convierta en la venganza de Girona. Es la historia que queda por contar.

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