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Con un par…de costillas

Ion Urrestarazu

Si Eva salió de una de las costillas de Adán, yo podría decir que la Real campeona de Copa y recién clasificada para Champions salió de las mías. Como ya he recordado alguna vez, durante aquellos cuartos de final de Copa, durante aquel inolvidable 3-4 del seis de febrero de 2020 en el Bernabéu, mi afán por animar y sacar cuanto más ruido mejor de la valla metálica de aquella esquina empinada de grada de Chamartín me pasó una factura en forma de “fisura leve” de un par de costillas.

Cuando terminó el partido, en caliente, estaba como para hacer una prueba de “ironman” pero al día siguiente por la mañana, camino del AVE parecía Chiquito de la Calzada sobre una pista de hielo. Qué dolor. Pero lo habíamos conseguido, estábamos en semifinales de Copa, en la Cartuja Portu ya estaba encarando la portería de Unai Simón y ETB ya estaba buscando en los archivos Pretty Woman para reponerla en lugar de su especial rojiblanco. Guardo la radiografía del hospital al que fui directamente al bajarme del AVE junto con la entrada del partido como el que perro que guarda su hueso favorito en un hoyo y que de vez en cuando vuelve a su escondite a rascar y asegurarse que sigue ahí.

Aquella victoria, aquel par de costillas, fueron mucho más de lo que parecía en ese momento. Fue ese paso hacia adelante que necesitábamos dar para creernos y hacer creer al resto que esta Real subía ese escalón para quedarse y mirar hacia arriba siempre. Las clasificaciones consecutivas para Europa League y finalmente la de Champions son la señal de que aquello no fue algo fugaz sino una nueva realidad. Una nueva realidad de máxima exigencia que te lleva a un calendario como el que se avecina en los próximos meses. Y para muestra un botón: Real Madrid e Inter de Milán en tres días, es decir, codearse y competir contra los mejores equipos de Europa, con sus estrellas, su historia, sus míticos estadios, su repercusión mediática. Era lo que queríamos.

Como decía, volvemos a la Champions, nada menos que contra el actual subcampeón. Y de aperitivo, como el que se moja los brazos y el cuello en la orilla antes de entrar al mar para que no le dé un perrenque, el Madrid. Y en el Santiago Bernabéu. ¿Y si somos el equipo que pone nerviosos a los grandes? ¿Y si somos el qué hablar de los programas deportivos? ¿Y si llegamos donde poca gente se imagina? Yo creo que se puede. Se puede siempre que todos y cada uno de nosotros le eche un par…de costillas. Aupa Real!

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