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Es Noticia

Laiseka, Luz Ardiden y Contador

31 años siguiendo la información del Athletic.


Desde Lavaur (Francia) 
 
He hablado con Lale Cubino, con Pedro Delgado, con Roberto Laiseka. Son tres de los cuatro ciclistas españoles que consiguieron un triunfo en Luz Ardiden. Si la estación alpina de Alpe d´Huez tiene el apodo de "la montaña de los holandeses", bien se puede decir que Luz Ardiden es la de los españoles. 
 
Por supuesto, los tres grandes excorredores con los que he mantenido una conversación relacionada con sus victorias, recordaban su triunfo con pelos y señales. No es para menos. Ganar una etapa en el Tour es una de las cosas más importantes que le pueden suceder a un ciclista en su carrera deportiva. 
 
Roberto Laiseka, por ejemplo, habló conmigo mientras hacía una parada para comer en su excursión hacia Luz Ardiden. Viaja con su mujer, Karmele, con sus dos hijas y un sobrino. Estuvo allí antes de vencer y lo quiere hacer después, justo diez años más tarde de su triunfo. La primera vez que estuvo viajó con dos amigos de Algorta, su pueblo. Llevó una cámara de fotos y no pudo hacer ninguna, porque un yogur que llevaba en la mochila se le reventó y estropeó la máquina. Al menos, desde la última curva, vio llegar a Indurain en cabeza, destrozar a Lemond y ganar la etapa. 
 
Las victorias de unos ciclistas alimentan los sueños de quienes quieren serlo. Laiseka regresó 11 años después para ganar. Karmele, la que ahora es su mujer, le vio pasar por el Tourmalet. Todavía no iba en cabeza, pero ya pensaba en la victoria, recordando a Indurain. El suyo fue un triunfo emblemático porque era la primera participación del Euskaltel en el Tour y, por tanto, su primera victoria. Laiseka era, además, el único ciclista que había pertenecido siempre al equipo, desde su fundación siete años antes. 
 
Ese año, los lectores de EL MUNDO pudieron disfrutar todos los días del diario de Roberto Laiseka, que desde la camilla del masaje dictaba una columna sobre sus vivencias dentro del pelotón. La del día siguiente de su victoria, contando todo lo que sintió aquel día, fue antológica. Laiseka arrancó su crónica de la etapa desde la primera página del periódico: "Estaba la meta a 500 metros y yo me decía: «A ver si me va a entrar una pájara, a ver si me va a pillar Belli». No llegaba nunca la línea". Y más adelante comentaba: "Pero pude llegar y se cumplió mi sueño". 
 
Laiseka fue feliz, y sigue siéndolo, a pesar de aparentar ser un cascarrabias. Esa victoria le cambió. Ya no era un ciclista cualquiera. Lo supo cuando regresó a casa y allí le esperaba un recibimento de todo el pueblo. O tal vez antes, cuando en su declaración posterior al triunfo, se explayó a sus anchas, volvió loco al traductor y fue protagonista de una de las conferencias de prensa más memorables que yo recuerde. 
 
Y además, le bajaron en helicóptero hasta el hotel. 
 
Ese día yo tardé seis horas en recorrer 60 kilómetros hasta el mío. Pero al fin y al cabo, Roberto había ganado en Luz Ardiden y era el rey. 
 
Ahora le toca a Alberto Contador. 
 
 

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