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Opinión | ¿Se puede rescatar Sense8 de la cancelación de Netflix?

Han pasado sólo unos días desde que Netflix cancelara Sense8 (2015-2017) tras dos temporadas, y la respuesta de los seguidores de la serie ha sido todo lo apasionada que se podía esperar. Y más. Peticiones de rescate en redes sociales, recogida de firmas, críticas a Netflix, lamentos varios, de todo ha habido. En parte es normal, ya que Sense8 no sólo se ha despedido con un gigantesco cliffhanger sino que además era una serie cuya lista de personajes incluía a varios LGTBQI. De hecho, ya dijimos en Planeta Desmarque que "tristemente, la representación de estos personajes sigue siendo escasa por comparación con los heterosexuales, así que cada uno que aparece y sobrepasa los límites del topicazo suele ser el ideal de mucha gente. El colectivo está hambriento por roles con profundidad, y el desarrollo de internet y las redes sociales dan un espacio para la conexión y funcionan como escaparate para que colectivos que no se sientan bien representados en lo audiovisual se manifiesten."

Y de qué manera se están manifestando. La ironía del caso es que la serie ha sido cancelada por la empresa 'rescatadora oficial' de series, así que no hay a quién pedírselo. El problema principal de Sense8 es su altísimo coste de producción, ya que los creadores diseñaron un plan de rodaje que implicaba filmar de verdad en los países donde se va situando cada acción y sin construirse decorados para ello, amén de ser un producto lleno de escenas de acción. Se entiende que si Netflix ha llegado a la cancelación es porque se habrán agotado el resto de opciones, incluida la renovación por una última temporada más corta y barata para concluir la historia de Capheus, Sun, Wolfgang, Noomi, Lito, Kala, Will y Riley.

También puede que haya influido el hecho de que Netflix tiene tales índices de inversiones y producciones en todo el mundo que era cuestión de tiempo que sus series más caras, si además no amasan premios ni críticas unánimes, acabaran siendo canceladas. Días antes de Sense8 fue también The Get Down (2016-2017), la serie más cara de la historia de la empresa y que con esta decisión se convirtió en la primera en no obtener una segunda temporada. Algo similar pasaría con la histórica Marco Polo (2014-2016). Son cuatro años y medio ya como productora de contenido original para la empresa, que además en sus películas propias también está gastando un dinero considerable, como el nuevo trabajo de Martin Scorsese. Todos esos factores influyen.

Sí que es cierto que duele especialmente con Sense8 porque lo que ofrecía esa serie ninguna más lo hacía, con todo y lo bueno y lo malo que esto supone. Su mezcla de acción, comedia, ternura, ciencia-ficción, espectacularidad, filosofía y sexo es única. Y se va a echar de menos mucho. Exactamente no se puede decir qué ha pasado para llegar a la extrema decisión de despedir así de bruscamente la serie, pero es una pena para los que hemos invertido nuestro tiempo y sentimientos en esta especial historia.

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