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Innsbruck, el Mundial de las gestas

Ramón Orosa

Redacción deportes, 1 oct .- El de Innsbruck (Austria) en la edición de 2018 pasará a la historia como el Mundial de las gestas ciclistas, de carreras excepcionales que quedarán para los anales y en la memoria de aficionados y especialistas.

Muchos nombres quedan grabados de una semana única por las cuestas de Igls, el alto que marcó todas las carreras, y la guinda de la pared de Gramartboden, un muro de 2.800 metros al 11,5 por ciento y rampas de hasta el 28 que decidió la más espectacular y la reina del programa, la de línea elite masculina.

En esa última llegó la traca más ruidosa de la fiesta, el triunfo ¡por fin! de un Alejandro Valverde que llevaba toda su carrera persiguiendo el arco iris y que lo alcanzó ya con 38 años poniendo la guinda a una trayectoria casi irrepetible por longeva y exitosa.

Hasta seis medallas, dos platas y cuatro bronces, acumulaba el murciano hasta que, apoyado en una gran selección española puso en el tramo final toda su experiencia, clase y velocidad -en los tres casos mucha- para hacer valer el favoritismo que todos le daban.

Javier Mínguez, el director y estratega, y Ion Izagirre, Mikel Nieve, David de la Cruz, Enric Mas, Jonathan Castroviejo y Omar Fraile, sus escuderos, acabaron tan contentos o más que el 'Bala', el corredor con más medallas en los mundiales en línea.

Mucha grandeza la de Valverde al ganar el día y en la carrera que todos esperan. Quizás lo más difícil en el deporte.

Pero no todo quedó en la gesta del de Las Lumbreras, sino que también tuvieron momentos de gloria que permanecerán en la retina de muchos las carreras de Anna van der Breggen, Remco Evenepoel, Rohan Dennis, Laura Stigger y Mikkel Bjerg.

Junto con la labor colectiva femenina de Holanda, la sub-23 de Suiza y la racha de Quick Step y Nikki Terpstra en la CRE.

Van der Breggen dio un recital de tal calado en los últimos 42 kms. que destrozó a sus rivales hasta dejarlas en meta a distancias siderales. La holandesa sumó el oro mundialista al olímpico que había logrado en Río 2016. Un doblete grandioso.

Como también fue espectacular el doblete del ya llamado nuevo 'Canibal', el júnior belga exfutbolista y excapitán de los 'diablos rojos' sub-16 Remco Evenepoel. La figura que viene y que tiene a Bélgica encandilada.

Evenepoel, con apenas dos años en serio en el mundo del ciclismo y después de darse a conocer en la Bizkaiko Bira (Vuelta a Bizkaia), repitió en el Mundial la hazaña del Europeo y se llevó el oro tanto en la crono como en línea después de destrozar a sus rivales.

Su carrera en línea, memorable. Cedió dos minutos en una caída, se levantó, fue remontando y acabó sacando tanta distancia a sus inmediatos perseguidores como en una contrarreloj en la que no dejó nunca lugar a la duda.

Rohan Dennis llegó a Innsbruck confiado tras sus contundentes triunfos en las dos cronos de la Vuelta y dispuesto a batirse en duelo hasta el final contra Tom Dumoulin, el vigente campeón. No espero mucho el australiano porque ya pronto puso tiempo de por medio con el neerlandés que no dejó de disparar al palo en todos los mundiales: plata en la CRI y la crono por equipos y cuarto en el sprint final de cuatro en la carrera línea.

A 'Dumo' y su Sunweb les superaron en la ya desaparecida crono por equipos comerciales el casi intratable Quick Step en esa carrera y un Terpstra que acumuló cuatro oros en la prueba. Un hito.

También hay que destacar a la 'biker' austríaca Stigger, campeona del mundo júnior en casa y ¡en su segunda prueba en carretera!.

Y la ambiciosa e inteligente carrera de Suiza-23 para que Marc Hisrchi completara el doblete Europeo-Mundial en línea.

El combinado helvético provocó a 54 kms. de meta, en una bajada, un corte de siete corredores con cuatro de los suyos que ya le hizo dominar completamente la prueba y conseguir el oro.

El sub-23 danés Mikkel Berg repitió su triunfo del pasado año en Bergen (Noruega) para completar otro doblete de oro, el metal que al fin consiguió Valverde. A quien el ciclismo y, sobre todo, el Mundial le pagaron una deuda pendiente.

Para ello el murciano tuvo que realizar un exhibición en el vertical muro de Gramartboden y posteriormente en el sprint final. Fue la hazaña más llamativa de las muchas vividas en Innsbruck, cita que quedará para el futuro como el Mundial de las gestas.

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