"Juega con la tierra como con una pelota; báilala, estréllala, reviéntala, no es sino eso la tierra. Tú en el jardín, mi guardavalla (portero), mi espantapájaros; mi atila, mi niño. La tierra entre tus pies gira como nunca, prodigiosamente bella". De esta forma la poetisa peruana Blanca Varela, en su poema Fútbol (Valses y otras falsas confesiones, 1971), describía una tierna imagen que nos evoca nuestra infancia. Quién no ha tomado una pelota entre sus manos como si asiera el mundo mismo, quién no la pateó sintiéndose el rey de ese orbe que, obediente, giraba hasta toparse con otro cuerpo. Hoy, disfrazado el niño aunque intacta la ilusión, tecleo aquí un universo de dos colores sin apartar los pies de la tierra, pero creyendo que la tierra sigue estando entre mis pies.
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Entramos en 2013 y al Betis se le presenta una historia similar a la que vivió con Iriney el pasado año. En esta ocasión, el caso más manifiesto es el de Cañas, cuya renovación, que en un principio parecía factible e incluso lógica, es hoy lejana. En este sentido, la previsión está fallando en la entidad. Cierto es que, económicamente, el club no puede competir en igualdad con todos, pero, precisamente por esta razón, habría hecho bien en anticiparse a los acontecimientos y acometer la continuidad de Cañas con antelación.
Es tarde, porque ahora es el futbolista quien puede elegir; tiene alternativas apetecibles en su mano y eso deja pocas opciones al Betis. Además, en La Palmera no solo no se han movido de su primera oferta sino que dejan claro que no van a esforzarse. Un error, teniendo en cuenta lo que conlleva reforzar luego una zona para la que, no hay que olvidarlo, el club ha llegado a desembolsar más de un millón por Nosa en busca de músculo. Y un error, sobre todo, porque es contradictorio iniciar el proyecto Heliópolis dejando escapar así a gente de la casa como Cañas. Y no es el de Cañas el único problema. También están los casos de Adrián y Pozuelo. Lo de Beñat es un asunto de mayor enjundia y calado.
El buen rendimiento de Cañas es indiscutible. Su crecimiento, evidente. Y el Betis tiene que tener la consciencia de que crecer como club va más allá de mantener la estabilidad financiera e institucional. Eso, en su especial situación de concurso, es imprescindible, sí, pero lo deportivo ha de ser acorde. El momento de resultados es soberbio, envidiable, aunque la mirada ha de estar puesta siempre en el futuro más próximo, para lo cual es fundamental consolidar las bases de lo futbolístico. Y retener a Cañas, con la previsibilidad necesaria, a buen seguro que no era un imposible.

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