El periodista tiene entre sus misiones llegar a donde el ciudadano no puede hacerlo. Informar con profundidad e imparcialidad dando respuestas a quienes acuden a los medios buscando aclarar sus dudas sobre la actualidad de sus clubes. A través de este blog ahondaré en esta idea, desde la objetividad que siempre debe marcar la ética de esta profesión. De ahí el nombre del mismo. Aparte, no descarto opinar sobre la vida en general, aunque últimamente sólo nos dé disgustos. Para eso está el fútbol, ¿hay algo mejor que un buen partido degustando una cerveza glacial?
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Qué fácil es presumir de sinceridad, pero luego lanzar la piedra y esconder la mano. Es una de las mayores de esta vida, y del fútbol en particular. Míchel, que lleva en esto mucho tiempo, abrió el camino de las especulaciones con una rueda de prensa en la que de paso opositó como imagen de una famosa cadena de electrodomésticos: "Alguno se habrá pensado que soy tonto". Pues diga usted quién y por qué, coño. Y perdonen la expresión. Recurrir al victimismo es propio de quien se ve con la soga al cuello y pretende huir del barco salvando al menos su honra. O creyéndose que con discursos así lo hace. Para mí, desde luego, es todo lo contrario.
Tachar de "oportunistas" a quienes critican la peor temporada de la era Del Nido es cuanto menos un desprecio a la historia del Sevilla. Quizás Míchel no la conozca, pero es así. Este Sevilla, 'su' Sevilla, es el peor de la última década. Por supuesto que también lo es en recursos, pero ahora ya es tarde para agarrarse a ese argumento como elemento de defensa. Míchel firmó un contrato, cenó incluso en el hogar del presidente nada más llegar a Sevilla, y aceptó unos objetivos que no ha sido capaz de cumplir. Eso no implica que haya trabajado mucho, o poco. Simplemente los resultados no son los pactados para su continuidad. Y eso no se lo inventa la prensa ni la afición, no. Eso está escrito en unos papeles que casualmente llevan su firma. Por esa regla de tres tiremos de archivo. ¿Era, o no era trabajador Marcelino? Pues los resultados no llegaron y gracias a eso Míchel encontró trabajo.
Claro que la plantilla del Sevilla se ha devaluado con el paso de los años, claro que está muy lejos de aquella gloriosa de los títulos, y por supuesto que entre los culpables de esta situación hay que subrayar a Monchi y Del Nido. Pero también a quienes aceptaron el reto y ahora fracasan. Habrá tiempo de evaluar con la misma objetividad que se les alabó en su día, a los responsables de esta debacle progresiva del Sevilla. Pero no soporto a quienes se hacen los "tontos". Señor Míchel, diga quien y por qué. Sea valiente y no se apropie de algo tan antiguo como "la mejor defensa es un buen ataque".
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