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Miércoles, 07 Agosto 2013 10:12

El día que Facebook anunció que compraba la empresa Instagram por 1.000 millones de dólares mucha gente pensó que era una locura. La compañía de Mark Zuckerberg se hacía así con una empresa que, en menos de dos años, había pasado de ser la última curiosidad para móviles a toda una red social que se acercaba a los 100 millones de usuarios. Sin embargo, lo que muchos pensaron es ¿dónde está el negocio? ¿Puede ser rentable una empresa que no vende nada? Claro que esto mismo se preguntaban (y se preguntan) muchos acerca de la rentabilidad de empresas como Twitter, Pinterest o la misma Facebook. Y ahí están, cada vez más valoradas.

La cuestión es que Instagram está de moda. Parece que todos hemos descubierto lo sencillo que es es hacer una foto, con ese formato Polaroid tan característico, y con un sencillo click del dedo pasar uno a uno esos efectos que le den su definitiva apariencia “artística”, o “retro”, o “moderna”, o todo a la vez. En efecto, cualquier imagen mejora, y nos convierte en presuntos artistas con un esfuerzo realmente pequeño.

Pues parece que las ideas de Zuckerberg no iban sólo por integrar el nuevo producto en su Facebook, sino por ampliar sus límites al máximo. La competencia que el mismo Instagram se creó con algún patinazo importante (anunciar unilateralmente un cambio en su licencia de uso, por la cual pueden vender las fotos a terceros sin notificar ni compensar al autor) y que hizo que muchos usuarios se pasaran a otras plataformas similares e incluso mejores, y la aparición de nuevas redes sociales como Vine que se basan en la creación de vídeos muy cortos ha hecho que en Instagram se pueda hacer lo mismo, sólo que más largos. A partir del 20 de junio de este 2013 cualquiera puede subir no sólo fotos, sino imágenes en movimiento, con un máximo de 15 segundos, 9 más que su competidor Vine.

Y es aquí donde entra “Jobs”. No la persona, es decir, el fundador de Apple, fallecido hace no mucho, sino la película que cuenta su vida. Porque resulta que uno de los primeros vídeos que se podrán ver en el nuevo Instagram es precisamente el trailer de ésta. Una nueva forma de promocionar el cine, y un nuevo modo de sacarle partido a una red social que lleva camino de tener todavía más futuro: integrada en Facebook, con el empuje del vídeo y ahora con la promoción de películas.

El trailer es, en realidad, una sucesión de imágenes muy breves con alguna frase carismática de esas que levantan el ánimo (y que, por tanto, invitan a interesarse por la peli). No dice nada, pero lo dice todo, de una forma muy sugerente y, a la vez, muy moderna, muy de la era Facebook: pocas palabras, mucha emoción. Por cierto, se estrena el 16 de agosto (al menos en EEUU) y cuenta con la bendición de Sundance, el festival de cine "alternativo" más grande del mundo, el que creó el mismísimo Robert Redford. ¿Habrá que verla?

 

 

El Desmarque